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La sonrisa de la vergüenza

Recordando el pasado, Villarreal contra Ud Las Palmas, se produjo la sonrisa de la vergüenza del árbitro de Villarreal. Anoche creí haberla visto y hoy me he dado cuenta de que era real. Sí, cuando Bakambu, jugador del Villarreal (el de la falta a Montoro), encara a nuestro portero para marcar el gol definitivo que nos tiraba por los suelos el trabajo realizado; el árbitro, Jaime Latre, se dirigía hacia la portería sonriendo. Sí, sonriendo.

La sonrisa de la vergüenza

Parece que estaba feliz de lo que había hecho. Prueba clara de que el estamento arbitral de este país es lamentable y rebosa soberbia por todas partes. Ahora, en vez de reconocer sus errores, irán con todo a sancionar a Setién. Alucinante.

Foto: @rafaleonortega

Quizá la imagen no es la mejor, pero si visionan los vídeos en este momento exacto se aprecia perfectamente. No era un gesto de cansancio porque solo se había desplazado unos metros para ver mejor cómo Bakambu marcaba el gol de la discordia. 

No hay ninguna mueca que explique el por qué de esa imagen tan lamentable que nos proporcionó el árbitro.Bueno, sí, la que yo mismo he acuñado como la llamada: sonrisa de la vergüenza.

En el Partido Ud las palmas Valencia

El árbitro que ignoró aquella clamorosa falta de Villarreal pidió perdón a Montoro cuando nos volvió a arbitrar ante el Valencia.

El árbitro de primera división, Jaime Latre, permitió un agarrón tremebundo a Montoro que terminó en gol del propio infractor, Bakambu, y en una derrota dolorosa, tras un claro robo final.

Este viernes el centrocampista valenciano de la UD Las Palmas participó en UDRadio para hablar de su estado de forma, su posible vuelta y su renovación como amarillo.

Sin embargo, su intervención destacó por un relato que narró sin tapujos: «El árbitro del partido de Villarreal me pidió perdón meses después, cuando vino al Estadio para dirigir el partido contra el Valencia (el 30 de enero).

Es la primera vez que me ocurre una cosa así. Latre me confesó que se había quedado preocupado cuando lo vio repetido, porque además después de Villarreal estuve unos partidos sin jugar».

Así, el árbitro de la sonrisa, reconoce su error, mucho después de cuando pasó, sin haber ido a la nevera y tras un partido en el que vimos el gol del año, un penalti por un piscinazo clamoroso que abrió la remontada y un último gol que duele más que ninguno.

Con un árbitro a dos metros de la jugada y con una falta clamorosa que acabó de la peor manera para la víctima y de la mejor para el infractor.

Una disculpa no sirve para olvidar el daño al corazón amarillo que se hizo ese día, pero al menos aplica la razón que muchos tuvimos aquel día al denunciar una acción que era demasiado evidente como para ser verdad. 

Este es el nivel de los árbitros españoles. Así funciona el deporte rey. ¡Vaya liga!

Recuerdos del pasado en Primera división 24/10/2016